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Daily Record (Testimonio)

Daily Record (Testimonio)

Tengo 43 años y han pasado 12 años y he tenido 3 hijos desde que estaba en mi peso ideal. Pero, por primera vez, creo que puedo volver a sentirme como antes y volver a conseguir mi peso deseado.

Cuando el buen tiempo empezó y fui a sacar mi ropa de verano, entré en shock. Encontré por casualidad la ropa “de emergencia” que compré el año pasado después de que naciera mi hijo Cormac en junio y aún me valía. Por eso decidí que era tiempo para ponerse en marcha.

Por entonces, no sabía que esa “acción” consistiría en ser hipnotizado y en hacerme creer que había sido operada para reducir la capacidad de mi estómago.

No soy muy buena con las dietas, me vuelven obsesiva y más hambrienta. El ejercicio se me da bien pero con un bebe que llora todo el tiempo, dos hijos más mayores y un trabajo, no es fácil encontrar el tiempo o la energía necesaria. Someterse a un cirujano era muy drástico. Después de todo pensé, tener sobrepeso no iba a afectar a mi salud, ¿verdad?

Pues de hecho, si podía. Solo un poco de sobrepeso – especialmente si ese peso está concentrado en según qué partes y además no haces tanto ejercicio como deberías – puede incrementar el riesgo de padecer diabetes de tipo 2, una presión sanguínea alta, ataques al corazón o incluso ataques cerebro vasculares.

En ese momento me encontré con una situación incierta: no podía someterme a cirugía por los riesgos económicos y de salud que eso conllevaba pero tampoco podía seguir llevando esa vida insana ni dejar de comer y volverme malhumorada y hambrienta durante unos meses. Así que decidí empezar un tratamiento de banda gástrica virtual con la doctora Lyn.

Durante la primera sesión, hablamos sobre qué esperaba yo del procedimiento y ella trazó una rutina sobre mis actitudes hacia la comida, cómo comía y cómo me sentía respecto a mi cuerpo. Me sentí como si estuviera hablando con un amigo de toda la vida. La doctora me pesó y marco mi IMC (Índice de Masa Corporal) en 29, un número que me permitió empezar el tratamiento de la banda gástrica virtual.

Las dos siguientes sesiones consistieron en hipnotizarme para prepararme sobre la operación. Me gustaría hablaros sobre lo que me dijo Lyn cuando estaba bajo hipnosis pero la verdad es que no tengo ni idea. Aunque si tengo que deciros, que durante el proceso me sentí relaja y cómoda.

Antes del día de la “operación”, Lyn me avisó que solo podía comer comida ligera las 12 horas previas y que no podía comer nada antes de las dos horas de empezar la sesión.

Cuando llego el gran día, le expliqué todas mis preocupaciones a Lyn y ella me calmó diciéndome que aún podría disfrutar de la comida tanto como había hecho siempre solo que acabaría comiendo mucho menos porque me llenaría antes.

Ella me dijo que el primer bocado de cualquier comida es el que disfrutar más porque es el más delicioso y el que satisface más. Después de eso, tu gozo disminuye hasta que paras de comer. Así que me aseguró que seguiría disfrutando de mis comidas aunque comería menos y lo haría de forma más lenta y concienciada.

Luego ella analizó mi situación otra vez y se dio cuenta de lo feliz que estaba. Me hizo prometer que si perdía demasiado peso acudiría a ella otra vez.

El proceso empezó y me tumbé en una cama como la de los hospitales para empezar con la hipnosis para adelgazar. Recuerdo a Lyn diciéndome que iba a ser anestesiada y que iba a llevarme a la “sala de operaciones” donde los médicos me estaban esperando. Después de eso todo empezó a ser un poco raro pero acabé despertándome con una sensación extraña en mi estómago.

La última sesión consiste en retirar los puntos virtuales, los siete que tienes en el cuerpo, y ajustar la banda gástrica si es necesario.

Después de todo el procedimiento os preguntaréis, ¿funcionó? Pues os tengo que decir que han pasado ya tres semanadas y me siento “más delgada”. La báscula dice que he perdido siete kilos. Me miro en el espejo y pienso “No importe los kilos que me vea de más, se habrán ido pronto”.

Mi mayor prueba tuvo lugar el sábado por la noche y con la comida para llevar. No había ni acabado mi primer plato de pollo al estilo balti cuando empecé a sentirme llena. Así que hasta el día de hoy, todo ha ido bien.