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Daily Mail

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Ser hipnotizado para adelgazar no es la idea más extraña para lograr perder peso. Sin embargo, eso creía Claudia Conell antes de probarlo. Sorprendentemente para ella, tras recibir la banda gástrica virtual, dejó de necesitar comer tanto y en diez días había perdido más de tres kilogramos.

Claudia Conell es un ejemplo del aumento de la obesidad en la sociedad británica. Miles de mujeres británicas intentan adelgazar, sin éxito, cada año. Muchas de ellas, desesperadas recurren a las operaciones para instalar una banda gástrica, con lo que conlleva una operación de este tipo en cuanto a efectos secundarios. No fue el caso de Claudia, que inspirada por otra historia de éxito de la banda gástrica virtual, optó por recibir también la hipnosis para adelgazar.

Al principio, cuenta Claudia Conell, creía imposible que la convencieran de llevar una banda gástrica cuando no era real: estaría sólo en su cabeza. “¿Realmente me pueden hacer creer que mi estómago es del tamaño de una pelota de golf?”. “¿Nunca más seré capaz de comer porciones enormes como hago ahora?”. A pesar de considerarse una persona cínica, cuando conoció realmente las personas que realizan este tipo de hipnosis, perdió sus dudas.

Antes de iniciar el proceso de instalación de la banda gástrica virtual, Claudia tuvo una toma de contacto con los hipnotizadores para conocer sus hábitos y su historial. Explicó por qué no le gustaba estar gorda y por qué quería volver a ser una mujer delgada. De ese modo, la mentalizaron y asumió sus motivos, sus ganas de perder los kilos que le sobraban.

La sesión de hipnosis fue una sorpresa, ya que muchas veces están envueltas por un halo de misterio. Fue un proceso natural, en el que la relajación y la comunicación con el hipnotizador fue la clave para lograr que todo el proceso fuera perfecto. En seguida, logró llegar a un trance cercano al sueño en el que el subconsciente estaba abierto a la sugestión e instrucción. El tiempo de trance apenas duró media hora, pero para ella fue mucho mayor debido a su intensidad. Y los efectos, fueron inmediatos.

Al salir de la sesión, cuando tuvo ante ella un bol de pasta, le pareció poco apetitoso, a pesar de ser su plato favorito. Pronto se dio cuenta de que se sentía llena, y, tras apenas comer un tercio, se sintió saciada; habitualmente hubiera comido el plato en su totalidad.

En la siguiente sesión de hipnosis para adelgazar le hicieron darse cuenta de que lo importante era saborear la comida, no la cantidad. También fue convencida de que debía masticar con calma, tomándose tiempo, y dejar parte de la comida en el plato. Y, por supuesto, comer sólo cuando tenía hambre y de la importancia del ejercicio. En el siguiente desayuno, volvió a repetirse lo ocurrido en la primera cena tras la hipnosis.

En la tercera sesión, lo importante fue convencer a Claudia Conell de los riesgos de la obesidad. La hipnosis logró hacerla ver que los malos hábitos alimenticios son tan ridículos como, por ejemplo, no ponerse el cinturón de seguridad.

Cuando Claudia Conell terminó sus sesiones su estómago no le pedía comer de forma descontrolada. Con tres comidas saludables al día tiene suficiente para pasar el día completo, lo que le ha dado resultados más que satisfactorios. Lo que era impensable antes, cada vez la tiene más convencida. La banda gástrica virtual ha hecho, realmente, su trabajo.